El Teatro

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Son muchos los años que han transcurrido desde aquel 24 de julio de 1883 cuando el Teatro Baralt abrió sus puertas para convertirse en emblema del estado Zulia, de su memoria y de lo más sublime del sentir zuliano a través de las diversas manifestaciones artísticas que han tenido este escenario como plataforma para su expresión.

En un contexto lleno de retos la centenaria edificación, reconocida oficialmente como Monumento Nacional, se mantiene en pie ofreciendo una programación de calidad donde tienen cabida todas las expresiones del arte y el quehacer cultural, consolidándose como un espacio alternativo para el aprendizaje, el intercambio libre de las ideas y la construcción de ciudadanía.

«La Casa de Todos» es el lema que distingue al Teatro Baralt, al considerar que como institución y como espacio escénico ha sido punto de confluencia de visionarios, científicos, académicos, artistas y cultores, dando cabida a las más variadas tendencias. A lo largo de la historia del Teatro Baralt ha sido determinante la participación de todos los sectores de la sociedad marabina, haciendo de este digno recinto cultural testigo y protagonista, manteniendo su esencia, con un compromiso renovado y fortalecido hacia la ciudad que le vio nacer, que le vio sucumbir y luego levantarse con mayor ímpetu.

Historia

El Teatro Baralt fue inaugurado el 24 de julio de 1883, al culminar el periplo iniciado seis años antes cuando el general Rafael Parra decretó su construcción siguiendo los planos arquitectónicos del ingeniero cubano Manuel de Obando. Lleva el nombre del historiador, escritor y poeta zuliano, Don Rafael María Baralt, quien fue el máximo exponente de nuestra historia literaria y primer americano en ocupar un sillón en la Real Academia Española de la Lengua.

«Esta edificación prestó servicios durante 46 años exactamente. Por su escenario desfilaron los más grandes espectáculos del arte escénico internacional que visitaron nuestro país durante los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, tales como óperas, operetas, zarzuelas, comedias, dramas, sainetes, circos, ballets, prestidigitadores, variedades, películas, etc. En este sentido, le corresponde al primer Teatro Baralt el honor de ser la sede única de lo que en justicia pudiera llamarse La Edad de Oro del Teatro en Maracaibo», reseña Guillermo Bustamante, en su obra El Maracaibo de Siempre.

Fue en el escenario de ese teatro donde Teresa Carreño enamoró con su encanto y virtuosismo a los hijos de la Tierra del Sol Amada en 1886; también donde el 28 de enero de 1897 se estrenan las películas pioneras del cine nacional «Muchachas bañándose en la laguna de Maracaibo» y «Un célebre especialista sacando muelas en el Hotel Europa», gracias a la iniciativa de Manuel Trujillo Durán.

En 1928, el Presidente del Zulia General Vicente Pérez Soto, ordena la demolición del viejo Teatro con el proyecto de edificar un gran teatro municipal, el cual es inaugurado cuatro años más tarde. En esta oportunidad el proyecto fue desarrollado por el arquitecto de origen belga Jerónimo Höet.

El Teatro Baralt inaugurado en 1932, el que conocemos en la actualidad, se distingue por su estilo neoclásico y por resguardar en su interior la primera obra de arte abstracto mural de América Latina, como lo es el imponente plafond de estilo art decó del artista plástico Antonio Angulo.

Teatro
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Hitos

Los habitantes de la ciudad tuvieron la oportunidad de disfrutar del arte de la cinematografía.<br/>

El Teatro Baralt fue, pionero del cine, junto a Méndez y Trujillo Durán, no sólo por haber presentado una exhibición de este nuevo avance tecnológico, sino porque entre las varias proyecciones realizadas a lo largo de esta fiebre cinematográfica se contemplaron dos filmes producidos en Maracaibo aparentemente con un cinematógrafo Lumière y por el mismo Trujillo Durán, apenas seis meses después de aquellas primeras proyecciones, con las películas Muchachas bañándose en el Lago de Maracaibo y Célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa.

El Teatro Baralt que se prestó para la ópera, la zarzuela y la interpretación teatral, fue demolido apenas 45 años después de su inauguración, por orden del Presidente del Zulia, Vincencio Pérez Soto; durante el período presidencial de Juan Vicente Gómez en 1928.

En su lugar se construyó un nuevo Teatro con el nombre de Rafael María Baralt, que abrió sus puertas en 1932, diseñado y erigido por el arquitecto belga León Jerome Höet.

Por el escenario de este teatro inaugurado el 19 de diciembre, desfilaron magníficos espectáculos artísticos de corte clásico y popular como Teresa Carreño, Carlos Gardel, Mario Moreno Cantinflas, Daniel Viglietti, el Folies Bergeres, Mercedes Sosa, Nicolas Guillén, Marcel Marceau, entre otros.

El Teatro Baralt, que posee una trayectoria signada por luchas y conquistas, pasa a ser administrado por la Universidad del Zulia en 1955.

Años posteriores, una comisión evaluadora de la Dirección de Cultura de esa casa de estudios presenta un informe al Consejo Universitario, donde se confirma el implacable deterioro del edificio.

De inmediato, el Consejo autorizó al Departamento de Planificación Finca de la universidad para presentar un anteproyecto de reforma. Esta responsabilidad recayó sobre el arquitecto César Berbesi, cuyo plan contempló el cierre del Teatro para iniciar trabajos sustanciales, tales como la instalación de aire acondicionado, estudio acústico, eliminación de los palcos y ampliación de la platea para un aforo de mil personas.

La Universidad del Zulia, como ente tutelar del Teatro Baralt, solicitó y obtuvo la declaración del edificio como Monumento Histórico Nacional el 5 de noviembre de 1981, en Gaceta Oficial Nº 32.347.

En 1986, cinco años después de la declaración, iniciaron las labores de restauración del Teatro Baralt bajo la responsabilidad de un equipo pluriprofesional dirigido por el arquitecto Paolo D’Onghia, con los aportes del Ministerio del Desarrollo Urbano.

Sin embargo, en 1995 la obra se adjudicó al Centro Rafael Urdaneta (CRU), que además de ser hasta hoy el organismo responsable de la búsqueda e inversión de recursos para el teatro y de la contratación de personal, es el que fija los lineamientos bajo los cuales se sigue el proceso de restauración. Esta responsabilidad está en sus manos pues es la entidad autorizada por el Instituto del Patrimonio Cultural para velar por los valores regionales.

Los trabajos de restauración concluyen y se reinaugura el Teatro Baralt el 18 de julio de 1998, quedando bajo la tutela administrativa de FUNDABARALT